Insoportable afiebramiento me llena la cabeza de palabras vacías, palabras que sin un sentido entero, más bien disperso, dislocan los razonamientos de mi mente afiebrada; desfile interminable de repeticiones interminables como un eco que se diluye y se diluye y se diluye y se diluye infinitamente hasta alcanzar la automática repetición de un desfile interminable de repeticiones interminables, casi impenetrable desfile que sin un espacio de respiro, espacio necesariamente necesario para diluir la interminable repetición de palabras manequen, insoportablemente afiebradas, insoportablemente encadenadas a un interminable desfile de repeticiones interminables que no conocen fin posible hasta el punto irreparable que se cuela entre las bambalinas de las pasarelas de discursos interrumpidos única y sencillamente por el punto y aparte.
Punto y aparte que interrumpió única y sencillamente en las bambalinas de las pasarelas de los discursos que no conocen otro fin posible, dado las repeticiones interminables del interminable desfile de palabras encadenadas necesariamente, insoportablemente afiebradas en palabras manequen que se diluyen interminablemente en una repetición interminable sin un necesariamente necesario espacio de respiro, de un desfile casi impenetrable, de interminables repeticiones de desfiles interminables de una automática repetición que infinitamente se diluye y se diluye y se diluye y se diluye en un eco de interminables repeticiones de un interminable desfile de mi afiebrada mente de razonamientos dislocados, más bien dispersos, sin un sentido entero de palabras vacías que llenan mi cabeza afiebrada.
Literatura-poesía-txt-imágenes-letras-experimetos textuales-palabras-poesía visual-arte-intuición-creatividad-vivencias-etc...
lunes, 23 de junio de 2008
lunes, 26 de mayo de 2008
Escritos pasados
Desoigo y oigo a la vez los repiqueteos de las palabras insistentemente lanzadas contra mis oídos que desoyen y oyen las palabras repiqueteando una y otra vez contra ellos mismos, sin parar ni dejar de parar, constantemente, insistentemente arrojadas contra mis oídos que son repiqueteados por las palabras insistentemente insistentes, repiqueteras y danzarinas.
Una y otra vez desoigo y oigo su clamor injurioso y antojadizo contra mis dos oídos, repiqueteados por las palabras insistentes que se arrojan con furia violenta hacia el vacío cóncavo de mis oídos desoídos, de mi mente afiebradamente repiqueteada por las palabras injuriosas, antojadizamente kamicases, irreverentemente interminables y violentamente encadenadas unas a otras, interminablemente ligadas en discursos interrumpidos por un único punto, inevitable y necesario punto de descanso para mis oídos que desangran por el repiqueteo insistente e insidioso de las palabras antojadizamente arrojadas hacia ellos, necesariamente desoídas por el interminable discurrir de los discursos interminables que se acaban en un simple y sencillo punto de intersección, límite entre unos y otros, necesariamente separados, cortados, escindidos por este punto y aparte que imprescindiblemente divide dos estrofas por un simple y necesario punto y aparte.
Una y otra vez desoigo y oigo su clamor injurioso y antojadizo contra mis dos oídos, repiqueteados por las palabras insistentes que se arrojan con furia violenta hacia el vacío cóncavo de mis oídos desoídos, de mi mente afiebradamente repiqueteada por las palabras injuriosas, antojadizamente kamicases, irreverentemente interminables y violentamente encadenadas unas a otras, interminablemente ligadas en discursos interrumpidos por un único punto, inevitable y necesario punto de descanso para mis oídos que desangran por el repiqueteo insistente e insidioso de las palabras antojadizamente arrojadas hacia ellos, necesariamente desoídas por el interminable discurrir de los discursos interminables que se acaban en un simple y sencillo punto de intersección, límite entre unos y otros, necesariamente separados, cortados, escindidos por este punto y aparte que imprescindiblemente divide dos estrofas por un simple y necesario punto y aparte.
sábado, 24 de mayo de 2008
Jugar el juego Octavio fiorelli
Jugar.
Jugar un juego. Jugarse.
Jugarse el pellejo. Jugando.
Jugando a las escondidas.
Punto y coma el que no se escondió se embroma.
Piedra libre. Juego libre.
Libertad.
Sin ataduras, sin reglas, sin normas. ¿Qué juego propone un juego libre?
Juego: reglas, reglamento.
Reglas: condiciones, encasillamientos, secuencias, ordenamiento, orden social, socialización, civilización: occidental: cristiana: capitalista: sistema.
Rayuela.
La rayuela es un juego, es una reglamentación, es un acondicionamiento del cuerpo, es un ordenamiento del espacio, es un encasillamiento del ser en individuo: entretenido, divertido, pero encasillamiento al fin; un alegre encajonamiento de las pulsiones, un
ponerle orden a un caos.
Tierra. 1,2,3,4,5,6,7,8,9 Cielo.
Entre la tierra y el cielo, la vida.
Entre la tierra y el cielo: números, matemática, lógica, razón, razón de ser. Todo tiene una razón de ser. Nada puede existir entre el cielo y la tierra que no tenga un número, una cifra, una razón, un ser: macho, hembra, heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual, transexual, hombre, mujer, blanco o negro o toda la escala de grises, 1,2,3,4,5,6,7,8,9, y las infinitas combinaciones posibles – agregando el CERO también, aunque el cero es una excepción que confirma la regla, es la representación de la nada – 1,2,3,4,5,6,7,8,9, nada escapa a esta lógica ascendente,
ordena
Jugar el juego.
Vivir la vida.
Este juego de palabras se acabó aquí.
Jugar.
Jugar un juego. Jugarse.
Jugarse el pellejo. Jugando.
Jugando a las escondidas.
Punto y coma el que no se escondió se embroma.
Piedra libre. Juego libre.
Libertad.
Sin ataduras, sin reglas, sin normas. ¿Qué juego propone un juego libre?
Juego: reglas, reglamento.
Reglas: condiciones, encasillamientos, secuencias, ordenamiento, orden social, socialización, civilización: occidental: cristiana: capitalista: sistema.
¿Cuántas acepciones tiene el verbo jugar? ¿Cuántas acepciones tiene la palabra juego?
Rayuela.
La rayuela es un juego, es una reglamentación, es un acondicionamiento del cuerpo, es un ordenamiento del espacio, es un encasillamiento del ser en individuo: entretenido, divertido, pero encasillamiento al fin; un alegre encajonamiento de las pulsiones, un
ponerle orden a un caos.
Tierra. 1,2,3,4,5,6,7,8,9 Cielo.
Entre la tierra y el cielo, la vida.
Entre la tierra y el cielo: números, matemática, lógica, razón, razón de ser. Todo tiene una razón de ser. Nada puede existir entre el cielo y la tierra que no tenga un número, una cifra, una razón, un ser: macho, hembra, heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual, transexual, hombre, mujer, blanco o negro o toda la escala de grises, 1,2,3,4,5,6,7,8,9, y las infinitas combinaciones posibles – agregando el CERO también, aunque el cero es una excepción que confirma la regla, es la representación de la nada – 1,2,3,4,5,6,7,8,9, nada escapa a esta lógica ascendente,
ordena
Pero:
¿Se puede vivir sin reglas? ¿Se puede vivir sin jugar?
La pregunta sería ¿quién pone las reglas?
¿Se puede vivir sin reglas? ¿Se puede vivir sin jugar?
La pregunta sería ¿quién pone las reglas?
Jugar el juego.
Vivir la vida.
Este juego de palabras se acabó aquí.
Este texto participó en el proyecto Rayuela
del artista Camilo Guinot.
sábado, 3 de mayo de 2008
la evolución ciclópea de la bicicleta (III)

Del proceso fortuito de la autonomía vehicular:
Inmersos en el espíritu de la época, en pleno apogéo de la era industrial, se produjeron diversos descubrimientos que apuntalaron la vieja añoranza del desplazamiento sin ayuda animal. En tal sentido los inventores aplicaron sus conocimientos por conseguir el vehículo que permitiera la movilidad de hombres sin esfuerzo y con autonomía de los animales.
Comenzaron a experimentar con la energía eólica, con la fusión y la combustión de elementos minerales, con el aprovechamiento de las transformaciones de los estados naturales de ciertos elementos como el agua. Estos experimentos implicaban grandes inversiones y movilizaban a una gran cantidad de intereses. De hecho la creación del ferrocarril ocupó y en cierta medida suplió a la industria de la construcción de navios en pos del hierro y el carbón para las vías férreas y las locomotoras. Pueblos enteros crecieron bajo la égida de la industria automotríz y otros tantos miles sucumbieron en cada recambio tecnológico que supuso la implantación del ferrocarril por sobre los carruajes, los autos y camiones por sobre el ferrocarril y en un mañana ... ¿el avión por sobre el automóvil?
Allá por 1790 un francés de nombre De Sirvac construyó el primer vehículo de dos ruedas propulsado simplemente con el envión alternativo de las piernas de quien lo usara. Similar en apariencia a montar un caballo,, este primordial y primitivo biciclo tuvo el modesto propósito de ser un simple juego para divertir a los nobles de la corte del rey Luis XV, mientras en las calles de París se cocía a fuego moderado la revolución.
viernes, 25 de abril de 2008
La evolución ciclópea de la bicicleta (II)

Continuación
Antiguamente había tratado de establecer los records en las pruebas olímpicas de velocidad y larga distancia pero siempre cayó en la cruda realidad de que jamás podría ganarle a un corcel, salvo que éste estuviera atado por los pies y quedara así inmovilizado.
Siglos de carrera forzada, trotar y correr largas distancias entre batalla y batalla, el hombre adquirió un secreto placer por recorrer y observar el paisaje, admirar el espectáculo de la naturaleza en todo su esplendor y poseer todo aquello que sus ojos abarcaban.
Portando escudos, espadas y lanzas, los griegos, atletas consumados, dieron pruebas de la resistencia humana. Basta recordar la excursión de Alejandro Magno por toda Asia menor hasta las puertas de China con su ejercito de bravos apolos y expertos luchadores. Musculosos varones que quemaban el pasto donde pisaban de tan rojos que tenían sus pies trotamundos.
La mitología griega cuenta las hazañas de Hermes, la divinidad de los pies alados, que se reflejaban en los esforzados correos humanos que atravesaban la geografía árida y escarpada de Grecia para luego recibir como premio de los mensajes que llevaban la muerte o la alabanza, según la noticia.
A pesar de las derrotas que la realidad le impuso al atrevimiento del hombre por superar sus loímites físicos, la insistencia y la tozudéz fueron y son características innatas de la condición humana. Llevó siglos de ensayo hasta que en diferentes ámbitos se comenzaron a vislumbrar los avances tecnológicos que permitirían romper las barreras de la naturaleza.
martes, 1 de abril de 2008
La evolución ciclópea de la bicicleta (I)

Del origen de la motivación primigenia
Desde tiempo inmemorial, el hombre se vale de sus pies para andar y rodar en la tierra.
Luego, dando rienda suelta a su pericia, tomó sobre sus brazos cuanto animal andaba suelto por ahí y trató de desplazarse en él. La experiencia se basó un ciento por ciento en la prueba del ensayo y error. Así montó lagartos, avestruces, hienas, cervatillos, hipopótamos, elefantes, monos, cebras, chanchos, caballos, perros y gatos. No hace falta redundar en los fracasos, que fueron muchos, pero de tanta experimentación adquirió, el hombre, la destreza de dominar a la naturaleza salvaje de los animales y sacó provecho de cada una de las especies que confrontó.
Pensar que todo fue fruto de la intención vanal de descansar en vez de gastar energías en el traslado de sus tribus.
Por aquellos años era habitual ver largas caravanas de hombres y mujeres desplazarse por los territorios selváticos, sábanas y llanuras, en busca de un hogar transitable. Siempre nómade, el impulso motor de semejante travesìa era la búsqueda de alimentos, abrigo y cuanto fuera necesario para subsistir.
El caballo y su relación con perros y gatos fue el saldo positivo de la experimentación y juntos recorrieron un largo camino de milenios hasta el momento en que ya no vastó la ayuda animal y el bichito de la curiosidad picó e hizo centro en la vanidad de moverse más rápido que cualquier animal, sin ayuda de estos.
Desde tiempo inmemorial, el hombre se vale de sus pies para andar y rodar en la tierra.
Luego, dando rienda suelta a su pericia, tomó sobre sus brazos cuanto animal andaba suelto por ahí y trató de desplazarse en él. La experiencia se basó un ciento por ciento en la prueba del ensayo y error. Así montó lagartos, avestruces, hienas, cervatillos, hipopótamos, elefantes, monos, cebras, chanchos, caballos, perros y gatos. No hace falta redundar en los fracasos, que fueron muchos, pero de tanta experimentación adquirió, el hombre, la destreza de dominar a la naturaleza salvaje de los animales y sacó provecho de cada una de las especies que confrontó.
Pensar que todo fue fruto de la intención vanal de descansar en vez de gastar energías en el traslado de sus tribus.
Por aquellos años era habitual ver largas caravanas de hombres y mujeres desplazarse por los territorios selváticos, sábanas y llanuras, en busca de un hogar transitable. Siempre nómade, el impulso motor de semejante travesìa era la búsqueda de alimentos, abrigo y cuanto fuera necesario para subsistir.
El caballo y su relación con perros y gatos fue el saldo positivo de la experimentación y juntos recorrieron un largo camino de milenios hasta el momento en que ya no vastó la ayuda animal y el bichito de la curiosidad picó e hizo centro en la vanidad de moverse más rápido que cualquier animal, sin ayuda de estos.
Este texto pertene a un proyecto de libro inspirado en la inquietud
del artista mercedino Octimio Landi. Uno de sus últimos proyectos
era el abordaje del tema bicicleta, a raíz de una bicicleta que poseía
de uno de sus hermanos, la cual intentó restaurar y exhibir en el
predio del circuito ciclístico de Mercedes B.
A la memoria de semejante ser creativo están destinados estos textos
que tomaron el desafío levantado por el artista antes de su muerte.
Octavio Fiorelli
sábado, 8 de marzo de 2008
Predilección por el amarillo huevo
Pregunta a tus conciliábulos,
en ocasión de estar ausentes
entre bambalinas lúgubres,
qué es eso de estar inertes.
Balbuceando siniestros planes
que regodean las fantasías ajenas
de los pregoneros en pos
de un saludo manifiesto.
Descubiertos sus rostros
por el rojo de sus ojos,
miradas esquivas se entrelazan
en pestañas cerradas de condescendencia,
ocultos instintos destruyen
los últimos resabios de
un día hermoso como
un sol enajenado por los filtros.
Cuatro son los movimientos
dentro del espacio añejo:
inclinado hacia el rojo,
opuesto al azul, verde por el centro,
nogro por los bordes,
estribos plateados te contienen
en un gris de no dar más.
en ocasión de estar ausentes
entre bambalinas lúgubres,
qué es eso de estar inertes.
Balbuceando siniestros planes
que regodean las fantasías ajenas
de los pregoneros en pos
de un saludo manifiesto.
Descubiertos sus rostros
por el rojo de sus ojos,
miradas esquivas se entrelazan
en pestañas cerradas de condescendencia,
ocultos instintos destruyen
los últimos resabios de
un día hermoso como
un sol enajenado por los filtros.
Cuatro son los movimientos
dentro del espacio añejo:
inclinado hacia el rojo,
opuesto al azul, verde por el centro,
nogro por los bordes,
estribos plateados te contienen
en un gris de no dar más.
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