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martes, 17 de marzo de 2009
martes, 17 de febrero de 2009
Exquisito cadaver surrealista
Poesía en la cárcel
" Entre las profundidades del cielo y el mar"
Si supieras que este amor
con honestidad
donde te gustaría conocer
día de sol
hoy llegaré haste el fin del día
ya es hora, ya es hora
sueño realidades
ideas
ya nada me podrá pasar.
Como lo sostenían los surrealistas, la escritura automática es una de las fuentes de inspiración, una llave maestra para acceder al inconsciente. Bretón y los surrealistas apostaron a esa búsqueda de las profundidades del inconsciente.
El cadaver exquisito es una de las técnicas de creación colectiva que apela a libertad de expresión, con cada oración que aporta cada uno de los participantes. En esa búsqueda lo que queda claro, si algo queda claro en la búsqueda estética de las vanguardias, es que el sentido, a pesar del sinsentido aparente, se termina construyendo. Desde el absurdo, desde lo aparentemente ilógico, las palabras terminan tejiendo un sentido, que escapa a la intención del escritor.
Este es otro ejemplo de las actividades que se realizan en el taller de escritura experimental en la cárcel de Mercedes (B).
" Entre las profundidades del cielo y el mar"
Si supieras que este amor
con honestidad
donde te gustaría conocer
día de sol
hoy llegaré haste el fin del día
ya es hora, ya es hora
sueño realidades
ideas
ya nada me podrá pasar.
Como lo sostenían los surrealistas, la escritura automática es una de las fuentes de inspiración, una llave maestra para acceder al inconsciente. Bretón y los surrealistas apostaron a esa búsqueda de las profundidades del inconsciente.
El cadaver exquisito es una de las técnicas de creación colectiva que apela a libertad de expresión, con cada oración que aporta cada uno de los participantes. En esa búsqueda lo que queda claro, si algo queda claro en la búsqueda estética de las vanguardias, es que el sentido, a pesar del sinsentido aparente, se termina construyendo. Desde el absurdo, desde lo aparentemente ilógico, las palabras terminan tejiendo un sentido, que escapa a la intención del escritor.
Este es otro ejemplo de las actividades que se realizan en el taller de escritura experimental en la cárcel de Mercedes (B).
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taller escritura experimental 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
Taller de escritura en régimen de encierro

Ejercicios con revistas y poesía dadaísta
Como lo postulaban los dadaístas en su manifiesto de 1919, cualquiera podía convertirse en un gran poeta con solo tomar un artículo periodístico y recortar las palabras que le sugirieran algo y las colocara en una hoja en orden aleatorio.
En el taller de escritura experimental que se dicta en la carcel de Mercedes B., se trabaja con estos ejercicios tomados de las corrientes y movimientos artísticos de vanguardia.
Los resultados de estos ejercicios de escritura son asombrosos y muchas veces desopilantes.
Un ejemplo es este poema dadaísta elaborado por Oscar, uno de los participantes del taller de escritura que se brinda los viernes en la Unidad nro. 5 del Servicio penitenciario bonaerense.
Transcripción:
Título: "Desconocido"
Jungla de cemento
El gran deschave
sospechar
investigar
insolado
identidad
Mi mejor perfil
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taller escritura experimental 2009
martes, 23 de diciembre de 2008
Un cuento de navidad
La navidad de Sisi
Estaba conectada desde las tres de la manaña y hacía exactamente veinte horas que no despegaba su culo del asiento. Recorría la web de fotolog a fotolog, firmando todos y cada uno de los post que encontraba. Dejaba una dedicatoria sencilla pero bien visible: " Muy bueno. Felicidades y que sigas con lo tuyo. Sisi."
La madre estaba preparando los platos para esa noche. A casa vendrían los abuelos y el tío Norberto. Su hermano estaba tirado en su habitación jugando con la play y su padre hacía horas que luchaba con el carbón y el asado en la parrilla.
La familia de Sisi era una familia normal, clase media acomodada. No muchos lujos pero de un buen pasar.
A medida que dejaba sus comentarios en los flogs, Sisi respondía los que recibía en el suyo. Su última foto era con su mejor amiga, Carla, abrazadas en la plaza del pueblo con la imágen de la iglesia como fondo. La foto parecía no decir nada pero se podía ver el abrazo cariñoso de CArla sobre los hombros de Sisi y esa expresión compartida de provocación: la lengua afuera y un ojo cerrado.
Sisi no hacía mucho que había entrado en ese mundo del ciberespacio, del fotolog. Carla le había mostrado un link que había encontrado por casualidad en una de sus tantas búsquedas nocturnas, donde se veían ellas dos como parte de una foto sacada en el pueblo por un visitante ocacional. De ahí salió la idea de mostrarse al mundo y provocar algo en alguien que seguramente no conocerían.
La madre de Sisi la llamó desde la cocina pero Sisi tenía los auriculares puestos escuchando Los redondos. Su hermano tampoco había respondido al pedido de ayuda de su padre. Ambos estaban absortos en sus ocupaciones virtuales.
Suena el timbre. Los abuelos y el tio Norberto llegaron para la cena. La mesa ya está servida y su madre golpea la puerta de la pieza para que baje a comer. Sisi responde su último comentario y deja la máquina prendida. Baja corriendo las escaleras y saluda rápidamente a sus abuelos y tio. Su hermano ya está sentado a la mesa comiendo la entrada fría, mientras el padre arrima una bandeja de chorizos.
La cena transcurre sin sobresaltos. El tío Norberto comenta de los últimos resultados del fútbol y su padre ensaya una especie de argumentación sobre la suerte y el destino del campeón del torneo. La abuela y su madre sirven presurosas los platos con los dulces y las frutas secas. Las sidras comienzan a correr de mano en mano. Su hermano es el encargado de abrirla: es una tradición familiar materna.
Sisi no deja de pensar en los mensajes que debe estar recibiendo y en la pila de comentarios que deberá responder. Esto del fotolog es un trabajo extra.
Las doce horas están cerca. Sus padres junto a los abuelos y el tío empiezan a brindar por el año terminado, por la navidad, por el próximo año. Siempre acostumbran brindar por todo en esta fecha. Es que recién el próximo año, para navidad, se volverán a encontrar.
Sisi piensa en lo extraño que es esto de las fiestas familiares de fin de año. La recursiva hipocrecía del beso y el deseo con aquellos que hace tiempo no se ven. Las fiestas familiares son un trastorno para Sisi.
Prefiere conectarse al mundo a través de su compu y mantener una buena charla con sus amigos virtuales.
Los bomberos accionan la sirena para marcar las doce en punto de la noche. Todos se abrazan y saludan, inclusive Sisi. En plena celebración suena el timbre. Sus padres se miran asombrados: ¿quién podrá ser?
La madre abre la puerta y vuelve a la habitación con cierta cara de asombro. Dice que afuera hay muchas personas que están preguntando por Sisi. Los abuelos, el tío Norberto, su hermano y su padre la miran asombrados.
Muchas personas buscando a Sisi, en plena navidad?
Sisi también estaba asombrada. Se acercó a la puerta y vió no muchas personas sino una multitud que la saludaron ni bien asomó su rostro por la puerta. ¿De dónde habían salido? ¿Cómo consiguieron su dirección?
Todos la saludaron. Conocían su nombre. Parecía que Sisi tenía un ejercito de amigos que se juntaron esa noche de navidad para saludarla. Sisi levantó su mano en gesto de saludo y se metió enseguida en su casa. Estaba realmente asustada. Tanta gente en su calle, fuera de su casa y que ni siquiera ella conocía, la había pasmado de miedo.
Sus padres y abuelos la seguían mirando con asombro. Su hermano movía la cabeza en gesto negativo. Entonces Sisi comprendió su error. Subió las escaleras y entró en su habitación y desconectó la computadora. Como un acto de magia los miles de amigos que estaban fuera de su casa desaparecieron.
La puerta sonó otra vez. Su madre la llamaba para bajar a comer. Los abuelos y el tío Norberto ya estaban en la mesa esperándola para comer en noche buena.
Estaba conectada desde las tres de la manaña y hacía exactamente veinte horas que no despegaba su culo del asiento. Recorría la web de fotolog a fotolog, firmando todos y cada uno de los post que encontraba. Dejaba una dedicatoria sencilla pero bien visible: " Muy bueno. Felicidades y que sigas con lo tuyo. Sisi."
La madre estaba preparando los platos para esa noche. A casa vendrían los abuelos y el tío Norberto. Su hermano estaba tirado en su habitación jugando con la play y su padre hacía horas que luchaba con el carbón y el asado en la parrilla.
La familia de Sisi era una familia normal, clase media acomodada. No muchos lujos pero de un buen pasar.
A medida que dejaba sus comentarios en los flogs, Sisi respondía los que recibía en el suyo. Su última foto era con su mejor amiga, Carla, abrazadas en la plaza del pueblo con la imágen de la iglesia como fondo. La foto parecía no decir nada pero se podía ver el abrazo cariñoso de CArla sobre los hombros de Sisi y esa expresión compartida de provocación: la lengua afuera y un ojo cerrado.
Sisi no hacía mucho que había entrado en ese mundo del ciberespacio, del fotolog. Carla le había mostrado un link que había encontrado por casualidad en una de sus tantas búsquedas nocturnas, donde se veían ellas dos como parte de una foto sacada en el pueblo por un visitante ocacional. De ahí salió la idea de mostrarse al mundo y provocar algo en alguien que seguramente no conocerían.
La madre de Sisi la llamó desde la cocina pero Sisi tenía los auriculares puestos escuchando Los redondos. Su hermano tampoco había respondido al pedido de ayuda de su padre. Ambos estaban absortos en sus ocupaciones virtuales.
Suena el timbre. Los abuelos y el tio Norberto llegaron para la cena. La mesa ya está servida y su madre golpea la puerta de la pieza para que baje a comer. Sisi responde su último comentario y deja la máquina prendida. Baja corriendo las escaleras y saluda rápidamente a sus abuelos y tio. Su hermano ya está sentado a la mesa comiendo la entrada fría, mientras el padre arrima una bandeja de chorizos.
La cena transcurre sin sobresaltos. El tío Norberto comenta de los últimos resultados del fútbol y su padre ensaya una especie de argumentación sobre la suerte y el destino del campeón del torneo. La abuela y su madre sirven presurosas los platos con los dulces y las frutas secas. Las sidras comienzan a correr de mano en mano. Su hermano es el encargado de abrirla: es una tradición familiar materna.
Sisi no deja de pensar en los mensajes que debe estar recibiendo y en la pila de comentarios que deberá responder. Esto del fotolog es un trabajo extra.
Las doce horas están cerca. Sus padres junto a los abuelos y el tío empiezan a brindar por el año terminado, por la navidad, por el próximo año. Siempre acostumbran brindar por todo en esta fecha. Es que recién el próximo año, para navidad, se volverán a encontrar.
Sisi piensa en lo extraño que es esto de las fiestas familiares de fin de año. La recursiva hipocrecía del beso y el deseo con aquellos que hace tiempo no se ven. Las fiestas familiares son un trastorno para Sisi.
Prefiere conectarse al mundo a través de su compu y mantener una buena charla con sus amigos virtuales.
Los bomberos accionan la sirena para marcar las doce en punto de la noche. Todos se abrazan y saludan, inclusive Sisi. En plena celebración suena el timbre. Sus padres se miran asombrados: ¿quién podrá ser?
La madre abre la puerta y vuelve a la habitación con cierta cara de asombro. Dice que afuera hay muchas personas que están preguntando por Sisi. Los abuelos, el tío Norberto, su hermano y su padre la miran asombrados.
Muchas personas buscando a Sisi, en plena navidad?
Sisi también estaba asombrada. Se acercó a la puerta y vió no muchas personas sino una multitud que la saludaron ni bien asomó su rostro por la puerta. ¿De dónde habían salido? ¿Cómo consiguieron su dirección?
Todos la saludaron. Conocían su nombre. Parecía que Sisi tenía un ejercito de amigos que se juntaron esa noche de navidad para saludarla. Sisi levantó su mano en gesto de saludo y se metió enseguida en su casa. Estaba realmente asustada. Tanta gente en su calle, fuera de su casa y que ni siquiera ella conocía, la había pasmado de miedo.
Sus padres y abuelos la seguían mirando con asombro. Su hermano movía la cabeza en gesto negativo. Entonces Sisi comprendió su error. Subió las escaleras y entró en su habitación y desconectó la computadora. Como un acto de magia los miles de amigos que estaban fuera de su casa desaparecieron.
La puerta sonó otra vez. Su madre la llamaba para bajar a comer. Los abuelos y el tío Norberto ya estaban en la mesa esperándola para comer en noche buena.
martes, 9 de diciembre de 2008
Miradas y lecturas

Una forma de leer nuestro espacio
Los situacionistas, una de las últimas vanguardias artísticas de la década del ´60, tenían la teoría de que los que vivimos en las urbes, estamos atrapados en circuitos de circulación que condicionan y controlan nuestra percepción del mundo y nuestro estado de ánimo. Circuitos de circulación que se conforman con los recorridos que habitualmente realizamos, día a día, sin prestar atención: de la casa al trabajo, del trabajo a la casa; "la vuelta al perro" en el centro mercedino; el paseo dominguero al parque municipal y la carabana interminable en las horas pico de coches que van y vienen al sector nuevo del parque municipal; los que trotan y corren durante las mañanas y por la tardecita a lo largo del acceso por calle 40 - desde la rotonda de la 1 hasta la ruta 41 -; y siguen los circuitos.
Lo que estos artistas postulaban era romper con esos circuitos mentales que se trasladaban a la geografía, al territorio. Romper por medio de lo que ellos denominaban "La deriva". En qué consiste esto? En dejarse llevar por lo que nuestros pies hagan sin pensar, fijando un punto de llegada o simplemente salir sin rumbo fijo y sin tiempo. Así, los situacionistas de París se realizaban citas en lugares determinados pero sin camino prefijado. Salir a la deriva, sin rumbo, sin un mapa que nos marque el camino. Romper con los circuitos de circulación y el sentido impuesto por el territorio. ¿Quién dijo que el camino más directo es el que va en linea recta? ¿Por qué no perderse en los circunloquios del pensamiento y avanzar? Salir de lo cotidiano y descubrir el mundo que nos rodea.
Un ejemplo interesante de esta sumisión mental que nos lleva nuestra vida consumista es la película Wall -e. Los terrícolas que vivían en la nave Axioma eran, luego de 700 años en el espacio, unos obesos y autistas que vivían en constante conexión mediante una pantalla y no tenían interacción con su medio ni con semenjantes en forma directa, corporal. Muy buena película Wall - e. Como toda la ciencia ficción, anticipatoria y muy filosófica - por más que a algunos les pese -.
Guy Debord era uno de los referentes más importantes de esta vanguardia artística francesa de los años 60. Su vida es otro interesante ejemplo a seguir. Pero más adelante hablaré de el.
Mientras tanto, dejo una imagen tribial, casi insignificante de un detalle ornamental en una fachada de una casa antigua de Mercedes. Una pequeña joya que pasa desapercibida para la mayoría de los mercedinos que transitamos todos los días por las calles de la ciudad.
¿Dónde está esta ornamentación? Una pista: sobre calle 27 a escasas cuadras de la plaza San Martín.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Algunas apreciaciones sobre la escritura

Sobre los modos de la escritura: poniendo el cuerpo a la escritura
Este año he trabajado sobre un proyecto de taller de escritura que denominé "Taller de Escritura Experimental y vivencial", que se dictó durante dos trimestres en la Unión de Educadores Bonaerenses de Mercedes.
El taller intentaba incentivar la creatividad y la escritura a partir de ejercicios de motivación apoyados en técnicas de diversa índole: desde el mimo y el clown hasta la fotografía y el periodísmo.
El primer ciclo trabajé sobre el cuerpo y las acciones corporales a partir de las cuales salían trabajos de escritura interesante. Partiendo de la interactividad entre los participantes del taller y mediante el juego se armaban algunas consignas de escritura o pautas de escritura: encabezados de frases o finales de textos.
También se trabajó con material periodístico y con actualidad. Así la problemática campo-gobierno se vio reflejada en la producción de textos.
Otro tópico trabajado fueron las experiencias de vanguardia en la poesía dadaísta y surrealista: escritura automática, "Cadáveres Exquisitos", collages de textos.
En el segundo ciclo el plantéo giró en torno de profundizar la estructura de los textos. Aunque no se pudo plasmar muy bien en los textos producidos.
¿Qué busca un escritor en los talleres literarios o de escritura?
¿Cuál es la motivación central para participar de un taller?
¿Qué debe brindar el taller a sus participantes?
Estas preguntas quedan como un primer acercamiento al dictado de un taller de escritura que intentaré ir respondiendo desde la práctica del taller y desde la experiencia.
Este 2008 es el cuarto año consecutivo en que doy un taller de escritura y donde la experiencia me fue permitiendo armar un conjunto de herramientas didácticas para dar respuesta a lo que cada uno de los participantes iba buscando del taller.
Con la premisa de no influenciar en el estilo de cada uno de los participantes y de no corregir salvo en la coherencia y coheción de los textos, se fue incrementando el nivel y la calidad de la experiencia.
Uno va creciendo con los participantes y con el dictado del taller mismo. Elaborar un camino de experimentación con la escritura es un objetivo que se planta de aquí para adelante. Trabajar no solamente en la trama y las historias sino en la corporeidad misma de la escritura. Incursionar en la grafía y en las formas de los textos. Buscar nuevos caminos de expresión más allá o más acá del sentido de las palabras y su conjugación.
Un desafío para el próximo año.
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taller escritura experimental 2008
martes, 28 de octubre de 2008
Pequeño relato
A cara de perro
A cara de perro midieron sus cuerpos, tomaron distancia, marcaron los límites del territorio que a cada uno le correspondía. A cara de perro tomaron los recaudos necesarios, se provisionaron de lo imprescindible y ocultaron todo lo que el otro pudiera observar. A cara de perro escucharon los sonidos que el viento traía desde lejos, los olores que la brisa transportaba, desdibujando el paisaje llano en una mancha vizcosa que parecía multiplicarse en capas superpuestas.
El sol hacía su trabajo al medio día y a cara de perro no dejaban de sacarse los ojos de encima, los cuerpos rígidos, las manos inquietas y alertas.
Parecía un duelo que tensaba el aire que atravesaba la distancia entre ellos dos. Nadie, salvo uno, podía palpar esa densidad, esa pesada quietud de los segundos que corren lentamente entre un tic y un tac.
A cara de perro se pararon uno frente al otro, acortando las distancias con cada gota de sudor que caía de sus mejillas, acercándose pausadamente, casi imperceptíblemente en cada palpitar.
El mar del tiempo agitaba sus costas.
Dentro de cada uno subia y baja la marea de la adrenalina; con cada bocanada de aire que entraba en sus cuerpos el mundo se deshacía en miles de partículas de monóxido de carbono.
El silencio estremecía los oídos que pugnaban por asirse a un mínimo murmullo. Todo era silencio.
Ambos permanecían inmóviles, a cara de perro, aguantando el parpadéo para no quitar ni un segundo los ojos sobre los del otro.
A cara de perro continauron toda la tarde, toda la noche, toda la vida.
Nadie supo cuándo ni cómo, pero nada sucedió a esa impostura de la postura más abyecta. Tanto que si no fuera por este que lo cuenta, nadie los hubiera visto. Nadie se hubiera percatado. Sin embargo, continúan ahí, parados, fijos, estáticos, inquietamente quietos. A cara de perro. Recortados.
A cara de perro midieron sus cuerpos, tomaron distancia, marcaron los límites del territorio que a cada uno le correspondía. A cara de perro tomaron los recaudos necesarios, se provisionaron de lo imprescindible y ocultaron todo lo que el otro pudiera observar. A cara de perro escucharon los sonidos que el viento traía desde lejos, los olores que la brisa transportaba, desdibujando el paisaje llano en una mancha vizcosa que parecía multiplicarse en capas superpuestas.
El sol hacía su trabajo al medio día y a cara de perro no dejaban de sacarse los ojos de encima, los cuerpos rígidos, las manos inquietas y alertas.
Parecía un duelo que tensaba el aire que atravesaba la distancia entre ellos dos. Nadie, salvo uno, podía palpar esa densidad, esa pesada quietud de los segundos que corren lentamente entre un tic y un tac.
A cara de perro se pararon uno frente al otro, acortando las distancias con cada gota de sudor que caía de sus mejillas, acercándose pausadamente, casi imperceptíblemente en cada palpitar.
El mar del tiempo agitaba sus costas.
Dentro de cada uno subia y baja la marea de la adrenalina; con cada bocanada de aire que entraba en sus cuerpos el mundo se deshacía en miles de partículas de monóxido de carbono.
El silencio estremecía los oídos que pugnaban por asirse a un mínimo murmullo. Todo era silencio.
Ambos permanecían inmóviles, a cara de perro, aguantando el parpadéo para no quitar ni un segundo los ojos sobre los del otro.
A cara de perro continauron toda la tarde, toda la noche, toda la vida.
Nadie supo cuándo ni cómo, pero nada sucedió a esa impostura de la postura más abyecta. Tanto que si no fuera por este que lo cuenta, nadie los hubiera visto. Nadie se hubiera percatado. Sin embargo, continúan ahí, parados, fijos, estáticos, inquietamente quietos. A cara de perro. Recortados.
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